miércoles, 5 de enero de 2011

Las vueltas que puede dar la vida.


Ella era así, rara pero divertida, simpática pero con sus pequeñas manías.
Tímida en el primer momento aunque tremendamente habladora cuando la conocías.
Era terriblemente soñadora aunque vivía con los pies en la tierra.
Romántica aunque independiente, era una pequeña alma libre.
Admiradora  de antiguas estrellas como Audrey y Marilyn y seguidora de la moda, de tops como la celebre Claudia Scheyffer.
Ella era única, con mil y un gustos a cada cual mas dispares, pero eso es lo que me gustaba de ella, su estilo y su esencia, su visión tan optimista de vivir la vida.

Aquella chica de la cual  hablo la conocía desde que era niño, cuando ella tenia 6 años y yo 12. Ella en aquellos tiempos no es como es ahora, como la he conocido ahora. Fueron buenos tiempos, aunque quizá no los viví como los podía haber vivido ahora, era demasiado crío.
Yo a ella le gustaba desde que era niña, fui durante muchos años su amor platónico, aquel chico inalcanzable.
Cuando ella fue mayor de edad, nos volvimos a encontrar por razones del destino, la última vez que la vi tenia 14 años y aunque han pasado cuatro años de eso se ha convertido en una mujer fascinante, tal y como la he descrito; ya nada queda de aquella niña de seis años gritona y pegona que me quería.

Cuando nos volvimos a encontrar, ella iba con un chico, su novio. Yo me la quede mirando envelesado, que tonto había sido.
Decidí intentar jugar mis cartas como pude, me fui acercando a ella hasta convertirme en uno de sus mejores amigos, he sido un año lo que no fui cuando eramos críos, un gran apoyo, un gran amigo. Pero yo no solo quería ser su amigo, yo la amaba y lo sigo haciendo; puede resultar paradójico pero el amor es así traicionero. Y obviamente el destino no ayuda mucho precisamente, ya que estoy aquí, en plenas Navidades, la época feliz del año para algunos y estoy solo en mi pequeña casita en el centro.
Es triste, pero algún día de estos lo tendré que asumir, como se suele decir "año nuevo, vida nueva".
Me llamaban al móvil, es ella, esa chica que me ha robado el corazón. Cojo el móvil, soy masoquista lo sé, debería pasar pagina pero no puedo.
-Mario, soy Mia-dice con su inconfundible voz- sabes me he dado cuenta de una cosa-me dice tranquila.
-¿De qué?-pregunto curioso.
-No se en estas Navidades no he salido mucho y he tenido tiempo para pensar-me dice ella.
-¿Pensar? ¿Sobre qué?-le digo ya nervioso.
-Pues de muchas cosas, pero sobre todo de una-dice haciendo una pausa- Mario... yo...
-¿Sí?-digo ya desesperado.
-Yo te quiero-y de repente cuelga.
No me lo puede creer, esta chica cada día es más extraña, pero supongo que debería estar feliz, feliz no, lo siguiente.
Ella, por fin, la niña de mis ojos, aquella chica que desde que la volví a ver no he parado de pensar en ella, Mia me quiere.
Sin duda, es el mejor regalo que me podían haber dado por Navidad.

3 comentarios:

Lexy dijo...

Que dulce :)

Ylenia dijo...

Si quieres que te sea sincera, te superas cada día y eso me encanta!
Me encanta esta entrada, es la mejor:)
Guapa sigue así, tienes mi apoyo.

Felices reyes.

iischy dijo...

Oh que tierno :3