sábado, 2 de abril de 2011

Porque a ella la gustaban todos los colores.


Ella era bohemia, tranquila; algunos de sus compañeros de instituto la definírian como "extraña" para muchos en el mal sentido, para otros como una compañera más con cualidades peculiares.

La veías en el patio sola, tan solo ella, su cuaderno de dibujo y un lápiz o quizá un carboncillo, se pasaba el rato muerto, como dirían algunos, pintando.
Pero  ella era feliz entre amarillos, azules, verdes y naranjas, quizá rojos también.

Aunque había momentos en que echaba de menos una persona con la que hablar, para ella seria perfecto que su querido cuaderno de dibujos tomara vida propia y hablase, pero creo que tan solo despertaría para decirla "abrete, conoce gente y diviertete".

Por lo que os cuento pensareis que os estoy hablando de la típica friki autista, que conste que eso no es nada malo, quizá un poco; bueno no soy yo quien para juzgarlo, pero centremonos en la chica pintora, su nombre si mal no recuerdo es Emma, así es; la chica pintora se llama Emma, la verdad es que cuando paso cerca de ella siento un deseo de hablarla y preguntarla que tal esta, pero la veo tan abstraída que me da miedo preguntar y hablarla, quizá otro día, sí algún día hablare con ella.
Porque a mi me gusta el azul y el violeta y a ella la gustan todos los colores.

Ademas la historia de Emma era una entre más de un millón que podriamos contar de mi instituto.

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