sábado, 23 de julio de 2011

Carta sobre la típica historia de una adolescente

Querido alguien:
 No se quien se molestara en leer esta carta, pero espero que sea leída, porque al fin y al cabo es un gran consejo para cualquier persona.

Después de tanto tiempo he vuelto a sentir ese sentimiento al que todos llaman FELICIDAD.
Puede sonar de loca haber dicho esto, pero realmente podría decirse que había dejado de sentir, esta no era mi mejor etapa y lo sabía, había pasado tanto tiempo que no recordaba lo que realmente era sentir algo.


Él me rompió el corazón y ella, mi mejor amiga, me abandono y traicionó haciendo lo peor que podría hacer una verdadera amiga, robarme el novio.
A mi siempre me costo confiar en los demás, no se porque razón pero me pasaba desde niña. Con ellos pude ver la oportunidad de abrirme, de no cerrarme a mi misma, pero me traicionaron y me engañaron vilmente; me siento como una estúpida.


Aunque mi sentimiento de tonta inocente no me abandona, hoy he vuelto a sonreír, ahora me doy cuenta de que no les necesito. 

Tú que estas leyendo pensarás porque escribo esto, verás, hoy me he dado cuenta de que no necesito a nadie para ser yo misma pero que siempre que tienes problemas  hay personas en la sombra que intentan ayudarte, esos son mis compañeros a los cuales no di demasiada importancia y no me moleste en conocer pero que tienen grandes corazones, me han demostrado lo que verdaderamente es la amistad y por ello estoy muy feliz, porque personas que apenas has intentado conocer están ahí para tenderte la mano. 
Después de todo el instituto no es tan malo como parece.


Pero un consejo, sed siempre vosotros mismos y pase lo que pase sonreír siempre sonreír, porque nadie nos va a amargar esta vida. Tenemos que ser felices y demostrarlo a lo largo del camino.

Atentamente, una chica anónima del instituto.





2 comentarios:

Ainnoa♥ dijo...

Eso me pasó a mi con una amiga...
es triste, realmente, pero me alegra que poco a poco tengas en quien confiar!

bueno, un beso, que vaya bien

MBree dijo...

Lo bueno de las malas rachas, es que te das cuenta de quienes valen la pena y quienes no. Y, en la mayoría de los casos, te sorprendes gratamente. (: