martes, 12 de julio de 2011

Cuando su estrella volvió a aparecer



Ella siempre fue risueña, vivaz y talentosa. Era bailarina, una gran bailarina muy carismática. Amaba lo que hacía, desde los 6 años bailaba y nunca había colgado sus zapatillas. Era única haciendo lo que le gustaba, no estaba ahí por obligación como todas las demás, ella no era una marioneta como sus compañeras, ella sentía lo que hacía y los demás eran testigos de ello.

Tenía 20 años y en ningún momento había perdido su amor por lo que hacía. Llevaba años bailando, y un día sin saber por qué, su estrella se apagó: él se había marchado y ella se sentía rota.A pesar de su carácter fuerte desde niña había sido muy sensible. Pietro había logrado ver más allá de su físico, de quien era y de su vida; él captó su esencia al instante, lo mismo que le ocurrió a ella. Parecían hechos el uno para el otro, se apoyaban en todo y él la protegía y animaba en su carrera; sin duda compartían algo muy especial. Pero Pietro se fue, no dio ninguna explicación, ella le esperó como era de suponer, pero cada día que pasaba iba perdiendo la esperanza de que volviera, pero algo muy importante se había llevado Pietro, su estrella, sus ganas de bailar. Colgó sus zapatillas de ballet, ni tan si quiera ella sabía por cuanto tiempo.

Meses después recibió una llamada, era él. Sin duda ella se emocionó, no le haría ningún reproche, no era capaz, le quería demasiado para recriminarle lo mal que lo había pasado.Pietro fue muy directo, estaba enfermo, no quería que ella sufriera por él, que tirara por la borda su carrera para estar junto a él, de lo que Pietro no se había dado cuenta es de que él era la estrella de Alizeé, él la hacía brillar y si él no estaba ella se apagaba.

Él creyó que hacía lo correcto alejándose, intentando crear un muro para que ella no sufriera, pues él era el más fuerte de los dos; pero lo cierto es que aunque había estado recibiendo los cuidados necesarios para superar su enfermedad se sentía solo, la necesitaba a ella, se sentía vacío.

Poco a poco fueron recobrando la comunicación, miles de horas al teléfono escuchando la voz del otro, pues el no quería por ningún medio que ella fuera al hospital.Con el tiempo Pietro mejoraba, en pocas semanas había mejorado lo que en meses de tratamiento no lo había hecho, se debía como supondréis a escuchar la voz de ella, en pocas semanas saldría del hospital, le darían el alta y volverían a encontrarse de nuevo.

 Los días antes del reencuentro ella estaba más nerviosa que nunca, los meses que no había sabido nada de Pietro la habían hecho desmejorar bastante, pero ahora volvía a sonreír de nuevo como solo ella sabía hacer, las horribles ojeras se habían marchado y podría decirse que volvía a ser ella de nuevo. Poco la faltaba para estar completa de nuevo.

El día de su reencuentro fue mágico. Cuando se vieron e fundieron en un abrazo y un beso apasionado, volvían a estar juntos de nuevo.
 -Alizeé, yo...-intento disculparse por el terrible suplicio que le había hecho pasar pero ella fue más rápida y no le dejó terminar.
-Te quiero-dijo ella al besarle-ven, voy a enseñarte una cosa- dijo tirando de él para que fueran al jardín. Puso una bonita música y se volvió a meter en el salón, sacó de una preciosa cajita sus zapatillas de ballet y se las puso. Volvió a salir al jardín y bailó como nunca lo había hecho, porque su estrella había vuelto y sabía que jamás se marcharía de nuevo.Él se unió a su baile, acompañándola, ese fue el momento en el que las almas gemelas se volvieron a unir, el momento en el que las dos estrellas se fundieron y brillaban más que nunca, pues eran dos cuerpos en uno solo. Eran dos almas que se habían reencontrado.


3 comentarios:

Ana dijo...

Una historia muy bonita. Me encanta que acabe bien :)
¡Un beso y gracias por poner mi blog en el tuyo! *_*

Cathiie dijo...

me gusta tu blog, te sigo. Te dejo el mio por si te apetece pasarte, comentarme y seguirme y demas.
elchicodelsombreromagico.blogspot.com
un besazo!^^

No decir dijo...

Muy buen texto, pero que escritora :) un beso